“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben acontecer pronto; y la declaró, enviándola por su ángel a Juan su siervo, el cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que él vio.  Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.” (Apocalipsis 1:1-3)

¿Cuán pronto es pronto? ¿Cuán cerca, es cerca? ¿Cuán breve, es breve? De seguro, ha sido la pregunta que Juan se realizó más de una vez, al igual que muchos estudiosos de la profecía bíblica. Sobre el Apocalipsis han surgido muchas interpretaciones, todas ellas procurando aclarar un asunto que el Señor nos ha dejado claramente revelado. Leer más...

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Publicado por: Leandro Pena

1. El conocimiento adecuado de Dios no se puede obtener a través del intelecto humano.

Job 11:7-9 “¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? (8) Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? (9) Su dimensión es más extensa que la tierra, Y más ancha que el mar.”

Job 23:8-9 “He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré; (9) Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré.”

1º Corintios 2:7-12 “Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (9) Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.” Leer más...

TP - Apocalipsis 1

Publicado por: John García

I. Introducción

“En los días de los apóstoles, los creyentes cristianos estaban llenos de celo y entusiasmo. Tan incansablemente trabajaban por su Maestro que, en un tiempo relativamente corto, a pesar de la terrible oposición, el Evangelio del reino se divulgó en todas las partes habitadas de la tierra… Los miembros de la iglesia estaban unidos en sentimiento y acción. El amor a Cristo era la cadena de oro que los unía. Progresaban en un conocimiento del Señor cada vez más perfecto, y en sus vidas se revelaba el gozo y la paz de Cristo. Visitaban a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y se guardaban sin mancha del mundo, pues comprendían que de no hacerlo, estarían contradiciendo su profesión y negando a su Redentor. La obra se llevaba adelante en cada ciudad. Se convertían almas y a su vez éstas sentían que era su deber hablar a otros acerca del inestimable tesoro que habían recibido. No podían descansar hasta que la luz que había iluminado sus mentes brillara sobre otros. Multitudes de incrédulos se enteraron de las razones de la esperanza cristiana. Se hacían fervientes e inspiradas súplicas personales a los errantes, a los perdidos y a los que, aunque profesaban conocer la verdad, eran más amadores de los placeres que de Dios. Leer más...