Salud

Para combatir la obesidad

Obesidad y sobrealimentación

Un fisiólogo americano, el Profesor Chittenden, probó a través de test nutricionales, realizados durante nueve meses realizado en si mismo y en otras personas, entre médicos, estudiantes de medicina, enfermeros y atletas – que las personas generalmente, comen el doble o el triple de lo que realmente necesitan.

Como regla, el peso de una persona no debería sobrepasar (en kilogramos) lo que mide en centrímetros, por encima de un metro; a esto le sumamos el 10%. Por ejemplo, si una persona mide 1.65 metros, no debería pesar mas de 65 kg y un 10 %. No hay motivos para que las personas aumenten de peso a medida que envejecen. Por el contrario los músculos van enflaqueciendo y pesando menos. El calcio de los huesos va disminuyendo con la alimentación habitual, de modo que también pesan menos. De cualquier forma, el peso no debe exceder en la vejez, al peso de inicio de la edad adulta.

“El glotón no nace, pero es enseñado. Podemos acostumbrar a nuestro organismo a todo de tal forma, que el exija aquello que mata.” Sebastian Kneipp (1821 – 1897)

Necesitamos aprender a comer lentamente, masticar bien, pensando en aquello que comemos, y parar cuando la comida parece mas sabrosa. Al masticar con gusto, cada bocado, aumentamos el flujo de jugo gástrico, facilitando la digestión. La sensación de saciedad significa que el jugo gástrico ya se agotó. Comiendo mas de lo que el jugo gást rico es capaz de digerir, estamos nutriendo la enfermedad, en vez de nutrir la salud. Si tenemos la sensación de que comemos de más, es bueno saltar una comida.

Sobrealimentación con alimentos pobres.

“Vivimos de un tercio de aquello que comemos, del restante viven los médicos”  Dicho antiguo egipcio.

Nuestra alimentación habitual, los alimentos muertos, son tan pobres en vitaminas y sales minerales básicos que muchas veces, necesitamos comer más de las calorías necesarias para obtener un mínimo de esas sustancias vitales. Esto puede ser una explicación y una excusa, para quien come de más.

Otra explicación es que, al comer de más, producimos más residuos tóxicos de los que podemos eliminar. Mientras tanto nuestro organismo deposita grasas en las capas más profundas de la piel, de forma tal que estos tóxicos provoquen el menor daño posible al organismo.

Finalmente nuestro organismo – nuestro sistema glandular interno –  se va deteriorando gradualmente, por un exceso continuo de alimentación y nuestro metabolismo se va enlenteciendo. En ese caso, estamos en malas condiciones, porque necesitaremos normalizar nuestro metabolismo antes de conseguir perder peso.

El exceso de tejido adiposo no es más que el deposito de un veneno en un organismo superácido  y envenenado. La obesidad es tan peligrosa por ser el punto de partida para enfermedades graves como el cáncer, arteriosclerosis, artritis reumatoidea, diabetes y otras.

Un período de ayuno total, tomando solo agua, nos obliga a vivir a costa de nuestra grasa corporal ácida, y las sustancias tóxicas en ella contenida son liberadas al torrente sanguíneo, de donde necesitan ser eliminadas. Mientras tanto, el ácido en la sangre no consigue eliminar  los tóxicos sin la ayuda de las vitaminas y sales minerales. Cuando volvemos a la alimentación habitual, el organismo comienza nuevamente a depositar grasa en lo profundo de la piel, para tener donde depositar los residuos  tóxicos de la sangre. Mientras tanto, aumentaremos de peso en menos tiempo de lo que nos costó bajarlo, y en vano nos esforzaremos en ayunar.

Se aconseja ayunar hasta que la lengua quede limpia, y así nos aseguramos que las sustancias nocivas ya han sido eliminadas. Muchas veces la lengua puede quedar apenas limpia debido a que el organismo no consigue eliminar más tóxicos.

Durante una alimentación exclusivamente cruda, es común que la lengua se mantenga  bien cubierta – al comienzo de color amarillenta o verdosa – debido a una eliminación acelerada de sustancias nocivas.

Es fácil comprender que – luego de un ayuno ininterrumpido de varios días – la persona se siente más activa y viva de lo que se sentiría si estuviese consumiendo abundantes alimentos muertos que dificultan la digestión.

Obviamente, también es posible consumir alimentos 100% crudos, y la tentación de comer no es tan grande (como cuando solo se toma agua) cuando se mastican bien los alimentos, pues son más duros.

 

 

 

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