LEY O GRACIA. ¿EN QUÉ CREES?

Hoy en día, las religiones llamadas cristianas, se dividen en dos grupos, cuando el asunto es justificación por la fe.

De un lado los “de la ley “, o, de las obras, y del otro lado los “de la gracia”, o, de la fe.

Católicos y los que se denominan protestantes (Adventistas, luteranos y bautistas en la gran mayoría) están “Unidos” en una visión centrada en la ley, donde la ley y las obras son necesarias para la salvación. Pentecostales y evangélicos están unidos en la gracia, o fe, donde estas son todo lo que se necesita en el plan de la redención.

Pero… ¿cuál grupo está en lo cierto? Veamos:

Pablo, sobre la gracia, o fe, dice: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado POR FE SIN LAS OBRAS DE LA LEY.”  Romanos 3:28.

Y Santiago, también inspirado, dice: “Vosotros veis, pues, que el hombre ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS, Y NO SOLAMENTE POR LA FE.” Santiago 2:24.

Mismo Lutero, un hombre cristiano como pocos, tuvo dificultades en su época, al enfrentarse con esta aparente contradicción, descartando Santiago.

Pero la Biblia no se contradice.

Pablo está en lo cierto, PERO SANTIAGO TAMBIÉN LO ESTÁ. ¿QUÉ HACEMOS?

Tristemente, la mayoría de los cristianos hoy, hacen lo mismo. Unos, descartan Pablo, otros descartan Santiago.

Eligen uno de los dos, como si fuera posible eso. La verdad es que hay que conciliar la gracia y la fe, como  las obras y la ley. Todas tiene su papel en el plan de la redención.

La fe no salva, PERO ES LA MANO QUE AGARRA LA GRACIA (FAVOR INMERECIDO), justificando al hombre y ofreciéndole gratuitamente la salvación.

La Ley, tiene su papel al presentar al hombre lo que es el pecado, para que sepa con exactitud lo que es y lo que no es pecado, sabiendo que tiene que arrepentirse, para obtener el perdón, y esta misma ley tiene el papel de llevarlo a Cristo, como dice Pablo, un ayo o tutor.

Demás está decir que, es por ser mal comprendidos los textos bíblicos sobre la ley que existe tanta confusión.

Veamos sólo una parte, como ejemplo:

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.” Romanos 10:4.

Este “fin”, es entendido como finalización, cuando en realidad, debe ser entendido como lo que realmente es: una Meta, Objetivo, Propósito, FINALIDAD. Este texto en la Biblia de Jerusalén (versión portugués) dice así.

“Porque LA FINALIDAD de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.” Romanos 10:4.

Así, la ley es como un espejo que te muestra la suciedad, pero no te limpia, te envía al agua de vida que es Cristo para que seas limpio.

La finalidad de la ley entonces, es llevarlo a Cristo.

Y las obras, tiene su papel en el galardón o recompensa.

“Si permaneciere LA OBRA de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.” 1 Corintios 3:14.

Piénsalo, amado hermano y hermana.

Dios tendrá un pueblo finalmente que consigue conciliar Pablo y Santiago, que consigue conciliar la ley, las obras, la gracia y la fe, y respetar el papel que desempeña cada una de ellas en el plan de la redención.

Dios sea contigo. 🙏

Si te gustó, compartilo con tus amigos! 👍 ❤️

Para más información: http://facebook.com/laverdadsobreelfin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.