Escuela Bíblica

Humildes de Corazon

El verdadeo cristiano nunca debe apartarse de la senda de abnegación y humildad

“El amor no hace mal al prójimo; así el amor es el cumplimiento de la Ley.” (Romanos 13:10) .

Los que revelamos el manso y humilde espíritu de Cristo, somos considerad os tiernamente por Dios. Nada pasa inadvertido para él, no debe importarnos nuestros padecimientos si solo comprendieramos que se ha hecho un sacrificio infinito, y que su vida es de valor inestimable por los méritos de la sangre, intercesión y justicia de Jesús.

“No hay jactancia de santidad en los labios de los que caminan a la sombra de la cruz del Calvario. Sienten que fueron sus pecados los que causaron la agonía que quebrantó el corazón del Hijo de Dios…” A FIN DE CONOCERLE pag. 125

Los que viven más cerca de Jesús, sienten más profundamente su propia indignidad y su sola esperanza está en los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. Como Moisés, han tenido una visión de una pavorosa majestad de santidad, y ven tan sólo su propia insuficiencia en contraste con la pureza y la exaltada belleza de Jesús.

¿No hay ocasión para la humildad? ¿No hay necesidad de que sintamos nuestra plena dependencia de Cristo cada día y cada hora?… El tomó sobre sí nuestra naturaleza, y se hizo pecado por nosotros, para que podamos hallar remisión de los pecados pasados, y por su divina gracia y fortaleza podamos cumplir los requerimientos de la ley.
Quienquiera que tome la posición de que no significa nada si guardamos o no los mandamientos de Dios, no conoce a Cristo.

Jesús dice: “He guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15: 10)

“El cielo está libre del pecado y de toda mancha e impureza. Si deseamos vivir en esa atmósfera, y si contemplamos la gloria de Cristo, en virtud de su gracia y su justicia seremos puros de corazón y de carácter perfecto.”
REVIEW ANDE HERALD PAG. 101

El mundo necesita ver evidencias de cristianos sincero, representantes del caracter de Jesús, que teman y guarden sus mandamientos para que tales sigan el ejemplo.

¿No nos hemos dado cuenta de que necesitamos recibir el Espíritu Santo en el corazón para que pueda adaptar y modelar nuestra vida?

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