Serie “Para que no seamos engañados”

El tiempo del fin es pronto, pero no es breve

En el artículo anterior, encontramos en la primer expresión de Jesús, una advertencia que debe ser tenida en cuenta por todo estudiante de la profecía, desde aquellos primeros discípulos hasta el tiempo final. “Mirad que nadie os engañe” resuena hasta el día de hoy.

¿Recuerdan a que estaba respondiendo Cristo cuando lo dijo? Si, a dos preguntas en una que les hicieron sus seguidores más cercanos: “…los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

Si observan con detenimiento, les preocupaba dos cuestiones centrales: “cuando”, es decir, en qué fecha, y “qué señal”, o sea, el contexto. Tiempo y espacio.

Como historiador, estas dos son preguntas que nos siguen hasta el día de hoy para analizar el pasado. Pero, ¿qué con respecto al futuro? ¿Quién no ha deseado saber “cuando” vendrá y “qué” pasará cuando eso ocurra? ¿Estaban los discípulos preparados para tal información?

Son muchas las preguntas que podríamos hacernos al respecto, pero Jesús fue contundente con las respuestas que eligió. En el estudio de hoy, veremos respuesta a la primer pregunta, con el deseo de analizar y presentar con claridad lo que Jesús dijo respecto a: ¿Cuándo?

El doble mensaje de los falsos enviados

El evangelio de Lucas, a diferencia de Mateo y Marcos, agrega un elemento clave. Todos recordaremos que en el tiempo del fin, vendrían muchos haciéndose pasar por Cristo, o viniendo en su nombre, engañando a muchos. Lucas agrega un detalle revelador:

“El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.” (Lucas 21:8)

Justo antes de que Cristo venga vendrían muchos en su nombre diciendo dos cosas: “Yo soy el Cristo” y “El tiempo está cerca”. ¿Quiénes son estos que vienen? ¿No son falsos Cristos que el Maestro denunció? Jesús anunció que vendrían falsas imitaciones suyas (Mateo 24:24).

Meditando sobre este tema, me he preguntado ¿cómo es posible que estos engañadores se presenten en nombre de Cristo, y anuncien ser Cristo? ¿No serían tratados como personas con trastornos en la personalidad, bipolares? ¿Son Cristo, o vienen en nombre de? Analicemos.

En primer lugar, dice Jesús que vienen en su nombre. Esto quiere decir que son “enviados”, representantes, apóstoles, en este caso falsos apóstoles.

¿Y por qué dicen “Yo soy el Cristo”? El nombre de Jesús, conlleva el nombre del Padre sumado a su misión. En hebreo, Yehoshua (H3091)i, es la combinación de Yehovah (H3068)ii (el nombre del Padre, Jehova traducido en la versión RV1960) y Shua (H3467)iii, como “salvación”, revelando su misión en esta tierra. “…llamarás su nombre JESÚS, porque él (Yeho) salvará (shua) a su pueblo de sus pecados.” (Mateo 1:23).

¿Recuerdan cómo se le presentó Dios a Moisés en el monte? “Dijo Moisés a Dios: … Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” (Éxodo 3:13-14).

Podemos ver claramente, que el nombre de Dios, YO SOY, Yeho, Je, está también en el Hijo. Este nombre, sumado al título de Ungido, Mesías, CRISTO, sería algo así: “YO SOY el Cristo”, es decir, “JESUCRISTO”. Y esto, es exactamente lo que dicen estos falsos enviados: “Yo soy el Cristo”.

¿Saben? El problema es que hay quienes entienden que el secreto está en las letras. No hay poder en pronunciar las letras, son letras muertas si el verdadero nombre, el carácter de Dios no habita en tu vida. “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.” (1º Corintios 4:20)

Es que la expresión “YO SOY EL QUE SOY” implica dos cosas: “YO SOY” revela la eternidad de Dios, y “EL QUE SOY” implica lo que Dios es, es decir su naturaleza. Si la eternidad de Dios, su vida eterna, y lo que Dios es, su naturaleza, su carácter, habitan en tu vida, realmente serás de aquellos que tengan el nombre de Dios en su frente. Caso contrario, son todos estos falsos apóstoles. Veamos un ejemplo:

“…algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 19:13-17)

Estos judíos, exorcistas “ambulantes” (o sea, no tenían un lugar fijo, viajaban llevando un falso mensaje), invocaban el nombre de Jesús, causando gracia entre los espíritus demoníacos. Y la respuesta fue aleccionadora, tanto para los que no comprendían que la fuerza del nombre no residía simplemente en pronunciarlo, sino en vivirlo, como para aquellos que los observaron. Jesús se alegra de los creyentes de Éfeso, quienes habían “probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 2:2). No solo se nos llama a no ser engañados, también a levantar la voz contra los falsos enviados. Estos que aseveran que son “enviados”, “escogidos de Dios”, “…tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (2º Timoteo 3:5)

Dice el apóstol Pablo, “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2 Corintios 11:13-15) Nuevamente, “a éstos, evita”.

El tiempo del fin implica paciencia y tardanza

Ya sabemos quiénes son estos falsos enviados, y tenemos en claro que utilizan el nombre de Jesús para aparentar piedad. Su segundo falso mensaje, destacado únicamente por el evangelio de Lucas, dice así: “El tiempo está cerca”.

Y me viene una pregunta a mi mente: ¿acaso no debemos predicar que Cristo viene pronto? ¿No dice la Escritura: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”? (Apocalipsis 1:3) ¿El tiempo de la venida de Cristo, es cerca, o no tanto?

Desde ya, sería un hallazgo encontrar una iglesia cristiana predicando sobre la segunda venida de Cristo. Y entre quienes la predican, e incluyen esta esperanza en el título de su iglesia, han cambiado de “inminente” a “cercana” el pronto regreso de Jesús. Cada vez se predica menos.

Pero por otro lado, están los que solamente alarman, anunciando vez tras vez en sus mensajes profecías a la luz de pronósticos conspirativos, y no de la segura palabra profética, el inminente regreso de Jesús.

¿Quién dice la verdad? ¿El tiempo es cercano, o no tanto? Esto mismo les preocupaba a los discípulos, ¿Cuándo Señor, cuando serán estas cosas? ¿En qué fecha?

¿Cerca o no tan cerca? Muchos encuentran contradicciones a las grandes enseñanzas de la Biblia, por no estudiarlos en su contexto. Si avanzamos en la lectura del evangelio de Lucas, encontraremos que estos falsos enviados dicen que “El tiempo está cerca” mientras la tierra se encuentra convulsionada por grandes sucesos, tanto a nivel político, económico, social y religioso.

Pensemos en la estructura de los eventos descritos en la profecía sobre el tiempo final de Jesús, y consideremos aquellos que son “bisagra” del desarrollo: en primer lugar, todos mencionaremos la Segunda Venida de Cristo. Es LA SEÑAL fundamental de esta profecía. ¿Qué desencadena este evento? Si prestamos atención a la lectura, el evangelio de Mateo mencionará que el evento que desencadena el fin es “cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel” (Mateo 24:15).

Lucas lo expresa así: “cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.” (Lucas 21:20). Esto ocurrió en el año 66, cuando ejércitos romanos al mando de Cestio Galo asediaron Jerusalén, llevando sus estandartes hasta las murallas de la santa ciudad. Esto mismo ocurrirá en el tiempo final, los ejércitos de la nueva Roma asediará las murallas de la Jerusalén moderna, aquella tierra que en algún momento escogió Dios por resguardo para su pueblo (Apoc. 12:14-16; 13:11), y levantará Roma allí su estandarte, su insignia.

Dice la pluma inspirada, “Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, nuestra nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo, cuando, bajo la influencia de esta triple unión, nuestro país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano, y haga provisión para la propagación de las mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca.

Como el acercamiento de los ejércitos romanos fué para los discípulos una señal de la inminente destrucción de Jerusalén, esta apostasía podrá ser para nosotros una señal de que se llegó al límite de la tolerancia de Dios, de que nuestra nación colmó la medida de su iniquidad, y de que el ángel de la misericordia está por emprender el vuelo para nunca volver.” (Joyas de los Testimonios, Tomo 2, p.151)

Esta institución del papado en violación a la ley de Dios no es otra que la ley de descanso dominical en oposición al sábado del Señor, el séptimo día de reposo. ¿Y cuáles son las señales que preparan el camino a esta segunda señal bisagra?

“Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.” (Lucas 21:9-11)

Grandes transformaciones en el mundo preparan el escenario para la instauración de un régimen mundial. Todo estudiante de profecía está consultando en la actualidad dos grandes eventos: en primer lugar, el decreto de una ley de descanso obligatorio el día domingo, y segundo, el desembarco de un Nuevo Orden Mundial. El problema no son los eventos, sino el tiempo en que transcurre entre las guerras que configuran ese Nuevo Orden y la ley dominical. En aquél tiempo, cuando el mundo se encuentre en caos, y la solución de un Nuevo Orden resuene por todos los vientos de la tierra, estos falsos enviados clamarán “ya se acaba todo, el tiempo es breve”, pero la voz de Jesús, el espíritu de profecía, repercutirá diciendo “el fin no será inmediatamente”.

Así como en los tiempos de Cristo, los líderes de su tiempo enseñaban un pensamiento erróneo sobre como vendría Jesús (Juan 7:27), hoy se repite la misma historia. Solo basta recordar películas grabadas en estos últimos años sobre el tiempo final, y observar como los eventos previos y desde la promulgación de la ley dominical hasta la segunda venida de Cristo, se suceden con una velocidad increíble. Queridos amigos, ese tiempo, no será breve. Incluso, señales deben cumplirse previo a la ley dominical, eventos descritos en la misma profecía dada por nuestro Salvador.

Volviendo al esquema del tiempo final, ¿Qué evento señala la segunda venida de Cristo? La imposición de la ley dominical. ¿Y qué evento desencadena la declaración de la misma? Guerras, rumores de guerras, terremotos, pestes, terror y señales en el cielo. La gran pregunta que debiéramos hacernos: ¿y que desencadena estas señales en la tierra, cielo y mar?

Dice Jesús: “Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio. Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. Más seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.” (Lucas 21:12-19)

En definitiva, la persecución del pueblo de Dios precede a los grandes conflictos en el mundo. ¿Y por qué motivos son perseguidos, cuál es el detonante? El mismo Jesús, al principiar su ministerio, mencionó palabras similares que nos pueden ayudar para entender el punto. En el capítulo 10 de Mateo, en los versos 16 al 20, hace referencia a que seriamos llevados ante concilios, sinagogas y gobiernos para dar testimonio. Aun siendo cautelosos, como dice el verso 16, seriamos entregados. Nuevamente, ¿por qué motivo? Leamos los versos 5 al 15 del mismo capítulo y encontraremos la respuesta:

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10:5-8)

Es por realizar la obra médico-misionera que seremos perseguidos, por llevar el testimonio en nuestras vidas de que Jesús es el Cristo, el Salvador. Su mensaje, “el reino de los cielos se ha acercado” combina el mensaje de justificación por la fe, que es el mensaje de los tres ángeles, con el mensaje de salud. Teoría y práctica de un pueblo que se está preparando para la segunda venida de Cristo.

Dice la mensajera del Señor: “Otro asunto hay de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que ‘todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución’. 2 Timoteo 3:12. ¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días? El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan solo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse.” (Conflicto de los Siglos, p.52)

En resumen, la Escritura es concluyente respecto a la segunda venida de Cristo, su venida no se demora, pronto veremos al Señor volver en las nubes. Muy pronto. Pero podemos decir con seguridad, que si hay un motivo de retraso, no es fruto de las guerras, el accionar del Papado, catástrofes naturales o de cualquier otra índole. El motivo de demora somos nosotros. Aquellos que hoy en día conformamos la generación de los que deben preparar un pueblo para el día del Señor somos responsables de la demora.

Y el apóstol Pablo declara: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.” (2° Pedro 3:9-14)

Querido amigo y hermano, somos los responsables, pero también los privilegiados de poder, no solo esperar, sino también apresurar la venida de Jesús. Está en nuestras manos. No somos indispensables, pero somos afortunados en poder vivir esta historia.

Piénsalo, y que Dios sea contigo.

 

Notas

i H3091 (יְהוֹשׁוּעַ) Yejoshúa o יְהוֹשֻׁעַ Yejoshúa; de H3068 y H3467; salvado de Jehová; Jeoshúa (i.e. Josué), líder judío:- Josué. Compárese con H1954, H3442.

ii H3068 (יְהוָֹה) Yejová de H1961; (el) auto Existente o Eterno; Jehová, nombre nacional judío de Dios:- Jehová, el señor. Compárese con H3050, H3069.

iii H3467 (יָשַׁע) yasha raíz primaria; propiamente estar abierto, ancho o libre, i.e. (por implicación) estar seguro; causativo liberar o socorrer:- amparar, ayuda, ayudar, conservar, dar, defender, favorecer, guardador, guardar, libertador, librar, rescatar, salvación, salvador, salvar, socorro, vengar, victoria.

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