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Creencias adventistas mientras vivieron sus fundadores – Yearbooks (Anuarios) 1889-1915

Y los cambios ocurridos para 1931

Las siguientes imágenes son publicadas, con la finalidad de dejar en claro la postura oficial de la iglesia adventista hasta la muerte del último pionero fundador, para luego avanzar hacia una nueva concepción sobre la Deidad afirmada por sus líderes en el año 1931. Nuestro propósito no es el de ofender, más bien permitir que el conocimiento del pasado arroje nueva luz sobre nuestro camino en el presente, y volver nuestros caminos hacia aquellas sendas antiguas, para construir sobre aquellos pilares levantados por la iglesia que Dios levantó, y no el hombre.

En cada imagen, podremos observar un encabezado similar, y las mismas 25 doctrinas. Presten atención a las dos primeras doctrinas, y su mutación/mutilación para el año 1931.

Anuario 1889

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
de los
Adventistas del Séptimo Día
1889

Como se indica en otra parte, los adventistas el séptimo día no tienen otro credo excepto la Biblia, pero sostienen ciertos puntos bien definidos de fe, de la que se sienten “preparados para presentar defensa… ante todo el que les demande razón”.
Los siguientes conceptos pueden tomarse como un resumen de las creencias principales de su fe religiosa, sobre las cuales hay, hasta donde sabemos, completa unanimidad en todo el cuerpo. Ellos creen:

1. Que hay un Dios, personal, espiritual, creador de todas las cosas, omnipotente, omnisciente y eterno, infinito en sabiduría, santidad, justicia, bondad, verdad y misericordia, inmutable, y presente en todas partes por su representante, el Espíritu Santo. Salmos 139:7.

2. Que hay un Señor Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, por quien creó todas las cosas, y por quién todas las cosas subsisten: que tomó sobre si la naturaleza de la simiente de Abraham para la redención de nuestra raza caída; que habitó entre los hombres, lleno de gracia y de verdad, vivió nuestro ejemplo, murió nuestro sacrificio, fue resucitado para nuestra justificación, subió al cielo para ser nuestro único mediador en el santuario celestial, donde, por los méritos de su sangre vertida, asegura la remisión y el perdón de los pecados de todos los que arrepentidos acuden a él, y para finalizar su obra de sacerdote, antes de tomar su trono como rey, él hará la gran expiación por los pecados de los tales, y sus pecados serán borrados (Hechos 8:19) y eliminados del santuario, como lo demostrara el servicio del sacerdocio levítico, que anunciaba y prefiguraba el ministerio de nuestro Señor en el cielo. Véase Levíticos 16, Hebreos 8:4, 5; 9:6, 7, etc. *

Anuario 1905

Anuario 1907

Anuario 1908

Anuario 1909

Anuario 1910

Anuario 1911

Anuario 1912

Anuario 1913

Anuario 1914


Cambios en las creencias adventistas a partir de 1931

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