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Carta de Renuncia

Queridos lectores,

De los artículos que uno acostumbra publicar, es sin lugar a dudas, uno en los que más he meditado, con la finalidad de que lleve un mensaje constructivo y de edificación. La propuesta tiene como fin servir de testimonio para aquellos que deseen tomar el complejo, pero necesario paso de explicar las razones por las cuales desea servir a Cristo, por encima de instituciones religiosas que sostienen doctrinas sin fundamento en la Palabra de Dios.

Muy probablemente estabas buscando un modelo de carta, alguien te haya recomendado este sitio y te ha llamado la atención esta publicación, o seas parte de los líderes de la iglesia que han recibido una carta similar a la publicada en este sitio, con el deseo de conocer los fundamentos de la fe. Para todos, hay respuestas.

Puntos a considerar

No dejamos de ir a una iglesia, y nos trasladaremos a otra. Cuando conocemos a Dios, y lo aceptamos como nuestro Dios, nosotros nos constituimos en templos del Dios viviente (2º Corintios 6:16)

Nuestro Señor Jesús dijo que, conoceríamos la verdad, y la verdad nos haría libres (Juan 8:32).

Hay un claro mensaje en la Palabra de Dios a salir de toda institución religiosa que no esté adorando al verdadero Dios (Apocalipsis 18:1-6; 2º Corintios 6:14-18)

Nuestro Salvador dijo que su Padre está buscando verdaderos adoradores, que le adoren, no en un lugar, sino en una actitud, en espíritu y en verdad. (Juan 4:20-24).

Los verdaderos adoradores, no tienen un nombre como Iglesia, tienen características: guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo. (Apocalipsis 12:17; 14:12)

Los verdaderos adoradores, adoran solo a un Dios, el Padre, y a un Señor, Jesucristo. (1º Corintios 8:4-6; Juan 17:3; Apoc. 5:13).

Al reconocer a Dios como tu verdadero Dios, y a Jesucristo, como el Hijo literal y unigénito de Dios, salido del seno del Padre; y al confesarlo ante los hombres (ya sea en la intimidad de la familia, con tus amigos, vecinos, e incluso en asambleas de iglesia) para manifestar la verdad, es lo que provoca mayor alegría a nuestro Señor Jesús, quién hablará de nosotros y nos confesará delante de su Padre celestial. (Mateo 10:32-33)

Por estos puntos, y conociendo el tiempo en el que vivimos (Romanos 13:11-14), es que te animamos a que compartas tu fe.

Recuerda:

“No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.” Mateo 10:34-40

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

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